La música en manos de pelagatos PDF Imprimir E-mail
Viernes, 27 de Enero de 2012 19:52



Siempre me he preguntado por qué en Colombia la industria musical en los últimos 20 años ha estado básicamente en manos de una exótica generación de pelagatos, que se ha dedicado a ensordecer las cabezas de los colombianos, principalmente en la música juvenil, donde por ejemplo, para ser locutor de radio solo es necesario hablar y pensar como un pre-adolescente, y tener ese recalcitrante acento al expresarse sobre lo más banal que se le puede ocurrir, sin importar para nada elementos básicos en el oficio como: la correcta modulación, técnica vocal, o por lo menos una vocación melómana, que en otros tiempos era requisito indispensable, pues no se trata necesariamente de que sean músicos, o expertos en todos los géneros, pero sí por lo menos, grandes conocedores de la línea musical del medio en el cual trabajan.

 


Aún más siniestra es la situación de las directivas de las casas discográficas, en manos de personas inoperantes para su labor, que en el mejor de los casos conocen de mercadeo y promoción, pero sin la más mínima idea de una expresión artística tan fundamental como lo es la música y su medio.



Es tal la desazón de esta dinámica, que estos personajes de radio antes mencionados, después de un recorrido light por la dial, terminan siendo los escogidos para dirigir las grandes discográficas, bajo el argumento de que son los que conocen "los gustos" de los oyentes, o porque sencillamente son cercanos a los programadores de la emisora en la cual trabajaron, y por ende pueden hacer sonar sus productos (los de las disqueras) en sus antiguos sitios de trabajo.


Por otro lado, encontramos algunos casos remotos de conocedores de música, pero con muy pocos conceptos de desarrollo industrial, mercadeo y todas esas herramientas, que son indispensables para la supervivencia en este difícil medio.


Es necesario tener ciertos conocimientos básicos para ingresar y mantenerse dignamente en este medio musical que afecta a miles de miembros, ya sea dentro del negocio como: músicos, productores, programadores, ingenieros de grabación, diseñadores gráficos, arreglistas, técnicos, distribuidores, vendedores, compositores, disjockeys, o simples escuchas que reposan sus oídos sobre canciones escogidas bajo unos dudosos criterios seleccionados la mayoría de veces por los menos indicados, los PELAGATOS DE LA MÚSICA.



El asunto no para ahí, yo quisiera saber quien les otorgo el derecho de escoger la banda sonora de nuestro diario vivir, a perfilar éxitos, a escoger el artista que marcará la vida de muchos, así como a desechar las propuestas de otros, porque todos sabemos que en la industria no es necesario ningún alto nivel ni musical, ni estilístico, ni vanguardista para triunfar, cuando su mejor arma es la repetición machacante en busca de éxitos, lo demás va a quedar en otro plano mucho menos importante.


Afortunadamente, el desarrollo de la web y las nuevas tecnologías, han acelerado los muy necesarios cambios en este plano. Y es tal la mediocridad de estos individuos que han dirigido (con algunas excepciones) esta industria en Colombia, que todo esto les llegó, y no pudieron evitar su predecible hecatombe, llevando a la quiebra sectores como los discográficos, que antes podían vender entre 100.000 y 250.000 copias de su artista promedio insigne, y ahora se conforman con vender en el mejor de los casos, 15.000, pero al mismo tiempo usurpándoles porcentajes por presentaciones y hasta derechos de autor, aún sin entender que ellas (las discográficas) se deben gracias al talento del artista, y no al contrario. 


Por eso, para nada debe extrañarles su quejumbrosa desaparición, pues no fueron capaces de adaptarse a los nuevos tiempos y dejaron que la piratería y las descargas electrónicas desautorizadas, les tomaran una ventaja casi imposible de reducir, caso contrario al de otros países donde la situación fue asimilada con razón y ética, para ser transformada en un nuevo modelo de industria musical.



A mediano y largo plazo, auguro un muy parecido destino a los medios de comunicación como la radio y televisión del país, si mantienen su posición soberbia y muchas veces tirana al respecto de las nuevas tecnologías y criterios artísticos, pues la Internet, cada vez tiene más fuerza y todo parece indicar que la situación tiende a devolverle la música a los músicos, y los oyentes cada vez serán más autónomos sobre lo que querrán oír.

 

 

Por: Camilo Olaya
http://laorejaafilada.blogspot.com


 

Arroyito / Fonseca / Versión en alemán...


 

La música en manos de pelagatos
Última actualización el Viernes, 27 de Enero de 2012 20:10
 
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