Arte; salvación para el espíritu. PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 05 de Octubre de 2011 17:10

 

Esta mañana me levanté y me pregunté si era hora de morir. Tengo 27 años, la misma edad que tenían Jim Morrison, Kurt Cobain, Janis Joplin, Jimmy Hendrix y Amy Whinehouse cuándo decidieron quitarse la vida. Pensé si  tenía las suficientes razones para dejar este mundo y todo lo que he hecho de él. Las razones nunca fueron suficientes para poner fin a esta historia, es más, por cada razón que encontraba había una más fuerte que reiteraba la inigualable sensación de sentirme con vida y disfrutar cada segundo. Afortunadamente fui criada con mucho amor y este ha estado presente en cada una de las razones que encuentro, por lo que siento que ahí radica la fortaleza para luchar por cada segundo de nuestra existencia. Pero me pregunto… ¿Cuántas razones pudieron existir para que ellos se quitaran la vida? ¿Cuánto miedo, dolor y soledad tuvieron para tomar semejante decisión? ¿Cuenta fuerza hay que tener para pasar por encima del amor propio?


La última de ellas fue Amy Whinehouse, quien dio su último lamento del alma, su última melodía cargada de soul hace unos meses, y el mundo se sigue encargando de encontrar  las razones por las que la Diva del Soul decidió quitarse la vida. A veces pienso que la razón es la más obvia de todas y fue mencionada más de una vez en sus canciones.

 

 

Todo el mundo afirma que era una muerte cantada, una muerte que se veía venir, pero de la misma manera todo el mundo sumido en su espíritu más conservador, atribuye su muerte a la drogadicción. Pero, que gran sorpresa cuando al hacerle la autopsia se dieron cuenta que en su cuerpo no había droga sino alcohol. Entonces, la respuesta más fácil fue, que la causa de su muerte fue el desespero que produce la abstinencia de drogas. Que patético planeta que sigue sin aceptar que el alcohol, en muchos de los casos, ha sido el principal causante de la muerte. Y sin embargo, él sigue legal y campante, en la vida cotidiana del mundo entero, en los comerciales de televisión y en el orgullo de quienes lo consumen. 



Sin embargo, ¿el problema radica en la droga y el alcohol como sustancias? ¿En la manera en que lo consumimos? ¿En los consumidores que genera nuestra sociedad?



Creo firmemente que el problema no radica en la sustancia sino en la sociedad que enseña, reproduce e incentiva un consumo para consumidores infelices, solos, faltos de amor, cargados de violencia y ausencia. En ninguno de los artículos o entrevistas que he visto sobre la muerte de Amy (y en ninguno de los que he leído sobre los líderes del rock and roll mencionados al inicio del artículo), se analiza o puntualiza en las razones emocionales que tuvo para sumirse en la más profunda depresión, drogadicción y alcoholismo que la llevo a la muerte. No sabemos la infancia infeliz que debió vivir, o la juventud cargada de violencia y desamor que tal vez generó en ella una tristeza constante, tristeza que solo veía la luz a través del arte y la música, Un grito de auxilio, soul que brotaba de su piel a través de una prodigiosa voz que encantaba a todo aquel que la escuchaba. Fue la música la amiga que nunca tuvo, su medicina, su mejor amiga a quién le contaba todos sus dolores, fue la música su más leal acompañante, arte de salvación para su espíritu. Sin la música quién sabe en dónde hubiese terminado, o su fin hubiese sido más pronto de lo que fue,  tal vez  como le sucede a muchos jóvenes que no tienen a su disposición un camino que les permita exorcizar todos los demonios que proporciona esta decadente sociedad. Jóvenes que, afortunadamente, en algunos casos han creado sus propios mecanismos de salvación a través del arte, que han buscado el cariño que no tienen en sus casas, en su parches de amigos, que para silenciar tanta violencia y falta de atención han encontrado un camino de exorcismo y expresión en el  pogo, en un concierto, en el grito musical, en la identificación de sus gustos y carencias en otros jóvenes que han crecido como ellos. Jóvenes que como Amy, Jim, Kurt, Janis y Jimmy, a través de la música  han expresado el dolor de su alma y han hecho un llamado de salvación que, en el caso de ellos, nunca fue escuchado, nadie le prestó atención y en un minuto, a solas, se silenció.


***


Letras de canciones:

I DON’T EVER WANNA DRINK AGAIN
I JUST, OOO, I JUST NEED A FRIEND
IM NOT GONNA SPEND 10 WEEKS
HAVE EVERYONE THINK IM ON THE MEND

(NI SIQUIERA QUIERO VOLVER A BEBER
LO QUE NECESITO ES UN AMIGO
NO VOY A PERDER DIEZ SEMANAS
PARA QUE CREAN QUE ESTOY SENTANDO CABEZA.)


Extracto de su canción REHAB

 

 



AND I TREAD A TROUBLED TRACK
MY ODDS ARE STACKED
ILL GO BACK TO BLACK
(Y YO ESTOY PISANDO UN CAMINO PROBLEMÁTICO
MIS PROBABILIDADES ESTÁN ATASCADAS
TENDRÉ QUE VOLVER A LO NEGRO)


Extracto de su canción BACK TO BLACK

 

 

 

 

Por: Simona Sánchez

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Fotografía: Kike Barona

http://www.flickr.com/photos/kikebarona/

Arte; salvación para el espíritu.
Última actualización el Jueves, 24 de Noviembre de 2011 02:50
 
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