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A finales de julio pasado, así como ocurren todos los booms mediáticos actualmente, comenzó a rotar por la web el más reciente video de los puertorriqueños Calle 13. El primer sencillo de su próximo álbum, ‘Detonación C-13’, demostró que una campaña de expectativa que acierta con un tema de moda, puede, en teoría, tocar fibras sociales masivamente, mientras se hace el trabajo de marketing que resultará en un intercambio comercial; algo contradictorio finalmente, pero constructivo.
Y es que hablar de ‘terrorismo’ entre líneas se convirtió en un concepto publicitario. Tanto palo se le dio al término que ya ni siquiera la palabra produce temor, por el contrario, es una tesis que posicionó el sistema para unir a la sociedad contra un enemigo común, un sofisma de moda que hace ganar dinero, adeptos y causas políticas. En el caso de Calle 13, es difícil determinar el motivo; si bien la argumentación temática de sus líricas cambió radicalmente, el sentido implícito del sencillo (video y letra), si fuese visto desde la óptica capitalista, sería una clara apología a la rebeldía social, pero para quienes extraemos el mensaje, que es totalmente directo, entendemos que es un llamado reflexivo a la honestidad.
Por un lado, la concepción audiovisual de Alejandro Santiago Ciena (director) está muy bien planteada, es coherente con la letra y el diseño narrativo fluye con sincera desnudez; para nadie que haya leído historia mundial es un secreto que la Iglesia Católica ha construido, durante casi dos milenios, un imperio de falsedad, plusvalía y pedofilia, valiéndose del miedo –al infierno– y la fe –en la salvación– para controlar almas útiles en la sociedad (pero inútiles para sí mismas), esa misma sociedad consumista que se considera libre y democrática. Por ello, no resulta raro que Residente se muestre vestido de monja y portando en su cuerpo –bajo el hábito– algo que parece un paquete explosivo de donde además saca un micrófono, y todo, en un sólo escenario: la cúpula de la Casa Blanca… ¡Excelente figura literaria!, en especial porque allí mismo, donde todos esos uniformados sociales –los que se creen libres y usan corbata para sentirse aceptados– se quitan la ropa eufóricamente: “Despójate de prendas, marcas y etiquetas, pa’ cambiar el mundo desnuda tu coraje, la honestidad no tiene ropa ni maquillaje.”
Por otro lado, las 500 palabras que componen la brillante lírica de la canción, son más que frases que riman unas con otras, son un conjunto de ideas encadenadas que expresan, desde la óptica subjetiva de su autor, mucho de lo que pensamos o creemos, y claro, mucho de lo que otros se niegan a entender o aceptar; hablar de consumismo, mafias religiosas y corrupción en la industria discográfica, nos son temas para el común de las personas, por eso es que aturde a los mojigatos no sólo ver gente en bola, sino escuchar conceptos que objetan sus principios de ignorancia. Sin embargo, al mencionar a Coca-Cola como su auspiciador, por ejemplo, o que usa ADIDAS, está haciendo clara referencia de marcas, son menciones comerciales intencionalmente incluidas, que con seguridad, le generan regalías a la banda, y es –del contenido lírico–, la única de sus ideas que no encaja en el discurso anticonsumista, así sean autonegaciones en su significado menos profundo.
Aún así, y pese a que toda la campaña del ‘Detonación C-13’ gira entorno de un concepto agresivo –de moda– sobre un eje contestatario, el paralelo induce a pensar que en el fondo sí hay un mensaje de emancipación y, que la herramienta más eficaz que encuentra Calle 13 de llegar a las masas es haciendo uso de las maquiavélicas ciencias de la publicidad, por lo tanto, y a pesar –por ejemplo– que también se utiliza el estereotipo universal de belleza en el tratamiento de los desnudos artísticos en el video clip, las contradicciones en el trasfondo construyen ideas y marcan el camino de la música independiente contemporánea. ¡Bien por Calle 13!, y que se siga notando la influencia de The Mars Volta en las bandas inteligentes de todo el mundo.
www.lacalle13.com
Por: Miguel Corzo F.
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Ilustración: Nicolás Jiménez
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