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“¿Cuál es la parte más fea de tu cuerpo?” – se preguntaba Frank Zappa al inicio de una canción de 1968 -“algunos dicen que tu nariz, algunos dicen que el dedo gordo de tus pies, pero yo creo que es tu mente”- se respondía.
Se conmemoran por esta época 45 años del debut discográfico de uno de los personajes más vigorosamente críticos, prolíficos, arriesgados, visionarios, iconoclastas, agudos y divertidos de la música y la sociedad contemporáneas.
¿Qué respaldo espiritual, por no decir fuente común de inspiración, tienen el trabajo de gente tan profesionalmente heterogénea como Michael Moore (Bowling for Columbine, Fahrenheit 9/11), Matt Groening (Los Simpson, El Critico, Futurama), George Clinton (Parliament, Funkadelik), Trey Parker, Mark Stone (South Park), Howard Stern, Steve Vai, Terry Bozzio, Pierre Boulez, Jean Luc Ponty, George Duke, Alice Cooper, Captain Beefheart, Adrian Belew, incluso Al Gore?, la respuesta la constituye uno de los nombres clave en el entendimiento de la música contemporánea, se trata de Frank Vincent Zappa. Su humor, rigor crítico, pasión y autogestión parecen haber impregnado el quehacer de ya varias generaciones de artistas, músicos, escritores, activistas, periodistas y hasta científicos.
Es bien conocida la faceta rockera de Zappa, cuya prolífica discografía formada por más de 70 discos (cifra que aumenta todos los años con la publicación póstuma de material inédito guardado en los sótanos de su casa-estudio de Los Ángeles) refleja un indiscutible rigor experimental, una búsqueda que explora prácticamente todos los apéndices técnicos y estilísticos del rock, pero además se introduce con bastante precisión y originalidad en terrenos del jazz y la música de cámara; de hecho, con el trabajo de Zappa son ineficaces estas etiquetas. Inténtelo usted mismo y verá, dedíquese un domingo a escuchar en línea discos como We’re only in it for the Money, Hot Rats, Overnite Sensation, Zappa In New York, The Yellow Shark y Civilization Phaze III, entenderá a que me refiero; es como si un jinete bigotudo se paseara con una gran escoba barriendo los escombros de las murallas entre rock, jazz, música de cámara, música electrónica, reggae, pop y avant garde, todo tratado con una formidable carga de humor, humor que se siente tanto en la música como en las letras, donde siempre fue un mordaz crítico de las sociedad norteamericana, la industria musical, los medios de comunicación y las modas de turno.
Habiendo formado su legendaria banda The Mothers Of Invention en 1965, por la cual debutaron y desfilaron a lo largo de más de dos décadas casi un centenar de músicos que hoy en día son paradigmas en sí mismos de sus respectivos instrumentos, la banda de Zappa había dejado de ser una banda y se había convertido en una escuela donde se formaron músicos del calibre de Steve Vai, Terry Bozzio, Vinie Colaiuta, George Duke, Jean Luc Ponty, Mike Keneally. Chester Thompson, Adrian Belew y así un costalado lleno de figuras prominentes que se destacarían siempre luego de trabajar con Frank, todos ellos se iniciaron profesionalmente en su banda. Era un excepcional guitarrista, un músico autodidacta, pero ante todo tenía el don de dirigir los talentos particulares de cada uno de sus músicos, potenciarlos, desarrollarlos y acomodarlos de la forma más agraciada posible en sus composiciones, Zappa era el director de su propia orquesta de rock. Convencional es un término que no existe en su trabajo.
Zappa también fue un pionero en el impulso de la música independiente. Habiendo tenido un largo historial de pleitos legales con disqueras grandes (puntualmente con Warner y CBS) por el control absoluto de su propia obra, decidió fundar a comienzos de los 80’s y de forma autogestora su propio sello discográfico: Barking Pumpking Records, donde ideó una manera en que tanto él como su esposa Gail controlaban y financiaban todas las etapas de realización de los discos, desde su grabación, producción, arte, promoción, hasta su distribución final, que realizaban ellos mismos vía correo.
Resulta también escalofriante y personalmente estimulante recordar aquella batalla en las cortes estadounidenses en 1985 donde se discutía un proyecto de ley impulsado por algunos sectores conservadores de Washington, que buscaba censurar el vocabulario considerado “grotesco”, violento o sexual contenido en los discos de rock, ante lo cual Zappa fue prácticamente la única figura de la industria musical en manifestarse directamente e ir a los estrados a argüir en contra del proyecto. Quedan algunas frases memorables de aquellas audiencias en las que Frank litigó con su característico humor incisivo: “yo escribí una canción acerca del hilo dental (Montana), pero ¿se pusieron mas blancos los dientes de alguien?. Hay mas canciones de amor que nada, si las canciones pudieran hacer que hicieras algo entonces todos nos amaríamos los unos a los otros… malas acciones producen malas leyes y gente que escribe malas leyes son en mi opinión más peligrosas que los cantautores que celebran la sexualidad”.
Se quedan muy cortas las palabras para definir el alcance del trabajo de este multifacético personaje que hace 45 años lanzo Freak Out!, un collage dadaísta hecho música, que tomó a todos por sorpresa. Algunos suelen referirse a Frank como el Marcel Duchamp del rock, no sé, pero si algo fue Zappa eso fue un Músico Integral, un completo artista.
Por: Diego Cruz Reportero gráfico de Gionet Producciones
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