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Juegos dulces sonoros y melodías consentidoras para el alma; el fenómeno musical de Esperanza Spalding
Sin buscar referencias, sin buscar imitaciones. Experimentación… libertad… improvisación… jazz… canción de cuna contemporánea. Escuchar a Esperanza Spalding es sumergirse en un universo de sabores y colores melódicos sencillamente deliciosos. En dónde nunca se nos anticipa y siempre sorprende. Hija de África, hija de Norteamérica, hija del blues, del jazz, hija de una madre soltera en Pórtland; esta mujer de 26 años, sencillamente hermosa y con una actitud dulcemente impactante, lleva más de 20 años en la música, aunque sólo hasta hace poco salió a relucir gracias al Grammy que le otorgó este año la academia como Artista Revelación y, el cual permitió que su nombre y su música fuera protagonista del espectro de la vanguardia musical mundial.
Sus canciones están inundadas del placer musical, del don de la interpretación que se le otorgó; palpitar como el corazón, mantener el groove de una canción, interpretar el bajo con mucha delicadeza, y a eso, añadirle una melodía ensoñadora. Esperanza, como bajista, contrabajista, compositora y cantante, ha pasado por diversos géneros musicales lo cual le ha otorgado una gran versatilidad en cada uno de sus trabajos (funk, jazz, R&B, hip hop, música brasilera, etc), he aquí la ejemplificación de libertad sonora sin condiciones de la que hablé al inicio. Una libertad que no sólo se manifiesta a través del sonido, sino de su mismo carácter. Su formación fue en casa, no hizo parte de las instituciones educativas tradicionales, hasta que a los 15 años decidió ingresar, y fue allí dónde se enamoró por primera vez… conoció el bajo acústico. Un amor al que ha sido fiel hasta la fecha. Un amor que ha estudiado, conocido, reconocido, profundizado, re inventado y, al que le ha dado su toque mágico. Esto ha permitido que Esperanza haya logrado tocar con los grandes, sin embargo, es lo que es, gracias a ella misma. Tiene nueve discos en su historial, seis como integrante de diversas agrupaciones y solistas (Noise for Pretend, Stanley Clarke y Nando Michelin Trio, entre otros) y tres en solitario, lo cual nos permite ver que a su corta edad lleva un largo camino recorrido y, lo mejor es que le queda muchísimo más por transitar; un camino de juegos dulces sonoros y melodías consentidoras para el alma.
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Histriónica, clásica y auténtica. Janelle Monáe la mujer en blanco y negro
Al mejor estilo de los clásicos del Soul, el R&B y el Rock and Roll, Janelle Monáe es todo un personaje cinematográfico con una banda sonora impactante. Un personaje que causa controversia, una mujer auténtica que sin pensarlo está llenando una ausencia femenina en la música negra de los últimos años. Mezcla de hip hop y soul (aunque experimenta un sin fin de sonidos, ritmos y ambientes), Janelle queda anclada como una fotografía en blanco y negro en la mente de quienes la conocen a través de sus videos y su música.
Ella hace parte de un fenómeno, que a mi parecer, está resurgiendo de las cenizas: el artista reconocido y reafirmado a través de su personaje. Porque el artista musical es un actor que interpreta diversos personajes o que crea un personaje único que pasa a la historia como icono o representante de un sector o género; un personaje repleto de caracterizaciones a través de cada una de sus narraciones melódicas, un personaje construido gracias a diversas herramientas artísticas, que no sólo incluyen lo musical.
Y así es Janelle Monáe, increíblemente histriónica. Actriz y cantante de Kansas, apadrinada por Big Boi de Outkast, telonera de bandas como No Doubt y, quién presenta un personaje y un estilo que tiene un poco de todos, de los grandes que la anteceden y, con quienes tiene en común, las raíces, el groove, el baile, el talento, la historia y sobre todo, la autenticidad. Ella no pasará desapercibida, desde ya está escribiendo un capítulo en la historia del soul y el hip hop, un capítulo en blanco y negro, melódicamente cinematográfico, como su segundo disco: Archandroid. Un disco impactante, acompañado de una historia en videoclips que vale la pena ver y, sobre todo, contagiarse.

Por: Simona Sánchez
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Fotografía: Kike Barona
www.flickr.com/photos/kikebarona/
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