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Un golpe a la memoria de la guerra en el canto de una mujer
“El conflicto armado interno es una de las principales causas del desplazamiento forzado de colombianos. A pesar de que éste es un tema bastante recurrente en estudios e investigaciones, el mismo no se realiza en relación con la feminización del desplazamiento forzado. Para el Observatorio Género, Democracia y Derechos Humanos (OGDDHH), es necesaria más visibilidad y programas orientados a mujeres de Colombia víctimas de desplazamiento forzado y otros delitos relacionados con la Violencia Sexual Basada en el Género (VSBG).
De acuerdo con el Observatorio, a pesar de los esfuerzos realizados por muchas organizaciones y redes, como la Liga de Mujeres Desplazadas (LMD), la mayoría de los delitos queda impune”: http://portal.ajintem.com/noticias-internacionales/america-latina
Por: Felipe Sepúlveda
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La voz de las mujeres, los niños, los ancianos y de las personas ajenas al conflicto armado en cualquier país del mundo, es silenciada porque en ellas no pesan las historias oficiales. En esta oportunidad, el cine, al igual que todas las expresiones artísticas y culturales, brinda la oportunidad para que éstas sean las que construyan la memoria colectiva en sus contextos.
La Teta Asustada es una película dirigida por Claudia Llosa (sobrina del escritor peruano Mario Vargas Llosa y del director de cine Luis Llosa), quien con su opera prima MADEINUSA nos vinculó de forma satírica y metafórica a temas complejos relacionados con la violencia del estado y agentes fuera de la ley en países latinoamericanos, puntualmente, Perú.
Lo particular de esta directora y que da gran valor a sus producciones, es que presenta la voz de la mujer como protagonista principal en acontecimientos históricos de violencia en su país. No es la mujer que calla, es la mujer que contiene la memoria real de los acontecimientos, y asimismo, los transmite por medio de diferentes prácticas culturales.
Efectivamente, La Teta Asustada es una película que apela a múltiples símbolos y metáforas que, sin explicitar actos violentos, nos conmueve el corazón y nos genera miles de preguntas sobre las verdades de la historia. Además, el filme utiliza estrategias en pro de la recuperación de la memoria y las prácticas culturales como la tradición oral en el canto, en el uso de la lengua indígena (quechua), la sincretizacion de las danzas indígenas con la música popular, las costumbres y creencias en los barrios populares, todas estas creadas gracias al desplazamiento de las comunidades afectadas por la violencia, entre muchos otros factores.
Por ello, se ha considerado nominar a La Teta Asustada como mejor película extranjera para la próxima entrega de los Premios Oscar.
Así, Fausta (protagonista del filme, quien es cantante en idioma quechua de su país) es una mujer que representa claramente ese desasosiego de las mujeres, que por distintas circunstancias, han sido víctimas de actos violentos en guerras internas que contienen miles de horrores. Aún así, Fausta vive y refleja la luz de la esperanza y de la reconciliación, es el espíritu de renovación y deseo de seguir creyendo en su comunidad y su cultura, haciéndonos a todos partícipes de un bello canto a partir de la improvisación, a través de sus liricas expresadas con dolor y esperanza.
Una papa, un canto, una comunidad y una mujer abren paso a la historia que todos conocen pero prefieren evadir; La Teta Asustada nos ayuda a recordar para jamás olvidar, permitiendo no desconocernos a partir de lenguajes poéticos y bellos de la cultura latinoamericana.
Ahora bien, con todo este gran ‘boom’ cinematográfico de temas de violencia histórica y la exaltación de estos mismos, surgen reflexiones para todos nosotros como ciudadanos… ¿Realmente somos participes de la construcción de la memoria colectiva asumiendo posturas ajenas a nuestro contexto histórico y cultural? Ojalá una película nos ayudase a comprender nuestro papel conjunto en esta condición.
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